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EQUIPOS PARA TERAPIA CON ULTRASONIDOS

Origen del estudio sobre  los ultrasonidos

Galton en 1870, comenzó a estudiar los sonidos que superaban el limite de audición humano, fijando la frecuencia máxima a la que podía oír una persona y llegando a la conclusión de que los sonidos con frecuencias inaudibles por el ser humano, presentaban fenómenos de propagación similares al resto de las ondas sonoras, aunque tenían unas peculiaridades diferentes en cuanto a la absorción.

Entrada la década de los 80 en el siglo XIX, Lippman y Voigt  tuvieron la oportunidad de experimentar el efecto piezoeléctrico inverso, aplicable directamente a la generación de ultrasonidos

Pero es en el siglo XX, donde se han producido mas avances en el estudio de los ultrasonidos y sus aplicaciones: acústica subacuática, medicina, industria, etc. Richardson y Fessenden, a principios de siglo, inventaron un método para localizar icebergs, con un procedimiento similar al utilizado hoy en día. Mulhauser y Firestone, entre 1933 y 1942 aplicaron los ultrasonidos para el análisis de distintos materiales. Los ultrasonidos avanzan, y Langevin, construye un aparato basado en la piezoelectricidad. Pohlman, realiza tratamientos de cicatrices cutáneas y neuralgias, y se celebra el I Congreso Internacional de Ultrasonidos en el 39, y más tarde el segundo en el 50.

Actualmente, son muy conocidos el uso para la exploración y el terapéutico.

Exploración

 El diagnóstico por ultrasonidos o sonografía, se basa en los fenómenos de reflexión que permiten localizar variaciones en los tejidos. La idea de funcionamiento es la siguiente: Cuando una onda ultrasónica incide sobre una superficie de separación entre dos medios, se produce una reflexión y una refracción. La clave está en hacer incidir una onda ultrasónica estrecha sobre un tejido perpendicularmente. De esta forma, el eco también viajará en la misma dirección que la onda incidente. Las mas populares son las técnicas de Real-Time y las Doppler utilizadas para las populares ecografías y ecocardiografías Doppler.

Terapéutico
Las terapias con ultrasonidos de mayor popularidad, son diferentes tratamientos de terapia física que utilizan aparatos de ultrasonidos para la transferencia de calor en determinadas zonas del cuerpo. La terapia de ultrasonido se utiliza en todo el mundo por los terapeutas físicos y terapeutas ocupacionales para tratar una variedad de condiciones dolorosas como la tendinitis, artritis,  fibromialgia y lesiones músculo-esqueléticas. La terapia de ultrasonido que se conoce para ayudar a estimular el proceso de curación, aumentando el flujo sanguíneo y disminuir el dolor y la inflamación.

¿Cómo funciona?
Es una pregunta que se hacen muchos de los pacientes ya que los equipos de ultrasonidos para la fisioterapia, al no ofrecer sensaciones inmediatas y evidentes de lo que hace, parece hacer necesario, una explicación del proceso.
En el caso de la aplicación del calor, se producen sensaciones inmediatas, aunque, el ultrasonido en la mayoría de los casos, no transmite estos cambios de manera apreciable para el paciente. En este punto es importante el conocimiento profesional para distanciarse de una libre interpretación de su funcionamiento como un efecto placebo o de autosugestión ya que las diferentes gamas de frecuencias aplicadas tienen una larga trayectoria experimental y los ultrasonidos tienen usos y efectos comprobados.
El ultrasonido, transfiere ondas de mayor frecuencia que las del sonido, a través de un medio físico (gel), que permite que pueda propagarse y transmitir energía (calor profundo). Gracias a la vibración, se produce una mayor actividad celular que mejora  la vasodilatación y cicatrización con un aumento de la temperatura en la zona en donde fue aplicado el tratamiento.
Para comprender como funcionan los ultrasonidos terapéuticos es aconsejable saber algo mas, sobre los fenómenos físicos en los que se basan. Los conceptos básicos son: La frecuencia y la longitud de onda

La  frecuencia es, la base de los ultrasonidos y está directamente relacionada con la absorción y la atenuación del haz, de forma que, a mayor frecuencia, el ultrasonido se absorbe más rápidamente. Se utilizan  frecuencias de de 0,5 a 1 MHz para tratar estructuras profundas y  frecuencias más altas, de 2 hasta 3 MHz, para tratar piel y tejido subcutáneo.

La longitud de onda en un haz de ultrasonido, es la distancia existente entre dos planos inmediatos de partículas del medio que estén en el mismo estado de movimiento. Es igual, a la velocidad de propagación de la onda dividida por la frecuencia. Es necesario tener en cuenta, que al mantener constante la frecuencia,  la velocidad va a depender del medio que esté atravesando en ese momento, por lo que, al ser la velocidad muy variable en tejidos orgánicos, la longitud de onda también lo será.

Como actúan en los tejidos
Los efectos terapéuticos están determinados por diferentes factores, que se entremezclan. Es difícil determinar su importancia relativa en los diferentes cambios biológicos observados:

Factor térmico
La energía de los ultrasonidos absorbida por los tejidos atravesados por el haz, termina transformándose en calor, aumentando la temperatura de la zona tratada. Las moléculas de los tejidos se someten a vibraciones de elevada frecuencia, a consecuencia de este rozamiento, la energía mecánica adquirida por las moléculas acaba transformándose en calor.

En aplicaciones fijas, la temperatura puede elevarse a los pocos segundos, alrededor de 6 grados en la zona más próxima y en torno a 3 grados en zonas más alejadas para luego estabilizarse. El flujo de la sangre tiende a sustraer calor de esa zona; así evita que se recaliente demasiado.

Factor mecánico
Los ultrasonidos pueden verse como una vibración que produce ondas de presión en los tejidos. Con esta estimulación, se ven se obtienen unos movimientos rítmicos alternativos de presión y tracción, que producen una especie de micromasaje celular, con modificaciones de la permeabilidad y mejora de los procesos de difusión. El metabolismo celular está aumentado, a lo que contribuye también la vasodilatación inducida por el calor.

Factor químico
De forma conjunta con las anteriores,  se observa una mayor facilidad para la difusión de sustancias. Los ultrasonidos hacen penetrar agua en coloides y  transformando geles en soles.

Sus efectos biológicos
Como consecuencia de estas acciones, observaremos en la zona tratada una serie de efectos biológicos, que incluyen:
Vasodilatación de la zona con hiperemia y aumento del flujo sanguíneo.

Incremento del metabolismo local, con estimulación de las funciones celulares y de la capacidad de regeneración tisular.

Incremento de la flexibilidad de los tejidos ricos en colágeno, con disminución de la rigidez articular y de la contractura, en combinación con cinesiterapia.

Efecto antiálgico y espasmolítico, que son los más útiles en lo que a indicaciones se refiere.

Indicaciones
Son muy numerosas y están basadas en sus efectos circulatorios, antiálgicos y fibrinolíticos. Prácticamente, cualquier problema inflamatorio crónico puede mejorarse con un adecuado tratamiento por medio de ultrasonidos.

Las mas conocidas son:

Para el Aparato Locomotor
Especialmente indicados en dolores artrósicos, mialgias, distensiones, tenopatías, espasmos musculares o puntos dolorosos de las epiconditis, epitrocleítis o periartritis escapulohumeral. También están indicados en tratamientos antiálgicos de los puntos gatillo del síndrome miofacial. En lesiones deportivas, son útiles en los síndromes de sobrecarga, especialmente en tendones como el aquíleo y el rotuliano, que con frecuencia sufren sobrecarga traumática.

Para el Sistema Circulatorio y Nervioso
Por su acción en el área circulatoria, los ultrasonidos pueden utilizarse en la distrofia ósea refleja; se aplican sobre el ganglio estelar, para provocar un bloqueo mecánico y, de este modo, aumentar el flujo sanguíneo de la extremidad superior. La capacidad para aumentar el flujo vascular hace que los ultrasonidos pulsátiles sean adecuados especialmente, para el tratamiento de zonas donde el riego haya disminuido.

Por su acción fibrinolítica, los ultrasonidos pueden utilizarse en las cicatrices retráctiles y en los primeros estadios de la retracción palmar de Dupuytren. También se utilizan para liberar adherencias y para disminuir los síntomas de una plica sinovial inflamada en la rodilla.

 

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